Se lo mire
como se lo mire, el 2012 fue un año perdido para Europa.
Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia
hicieron su mayor esfuerzo para implantar los drásticos ajustes exigidos por la
"troika" acreedora (la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el
Fondo Monetario Internacional). Grecia e Italia incluso cambiaron de gobierno
para imponer los recortes. Pero fue en vano. Ni siquiera lograron comenzar a
paliar la crisis de deuda que amenaza al continente desde hace casi tres años.




