Una vez más, los demócratas están de fiesta. Barack Obama
logró que el Senado comience a discutir la ley más restrictiva sobre el control
de armas planteada en los últimos 20 años para reducir las matanzas que cada
tanto sacuden al país. Gracias a un acuerdo bipartidario para ampliar la
averiguación de antecedentes antes de cada venta comercial de armas, los
demócratas consiguieron por 68 votos contra 31 –ocho más de los necesarios- que
el Senado comience a debatir un paquete de medidas que endurecerían la regulaciones
vigentes.
Sin embargo, como sucedió con todas las grandes reformas
que el presidente propició en sus más de cuatro años de gobierno, las promesas
de grandes cambios pueden quedar reducidas a paliativos de relativa cuantía en
las negociaciones con los republicanos.


